Imagen de Edyflar Edy en Pixabay.

Hace bien poco se ha lanzado un llamamiento a trabajar en el Ifema de Madrid como psicólogo…..voluntario. Un trabajo agotador y de riesgo para el cual no todos los psicólogos estamos cualificados, porque la intervención en crisis es un área de la psicología muy específica. Y lo mejor del caso es que acudieron un montón de voluntarios. Y esto me lleva a una reflexión que no quiero que parezca cínica, ni egoísta, pero que es necesario plantearse en este oficio.

Profesional, es el que vive de una profesión. Un futbolista profesional, vive del fútbol y si no vive del fútbol exclusivamente, como mucho será semi-profesional. Un médico vive de su profesión, un bombero vive de su profesión y cobran por ello y la gente sale a la ventana a aplaudirlos. Los mineros del equipo de rescate de aquella criatura que nos tuvo en un puño metida en un pozo, viven de su profesión. Y por lo tanto, cobran. Esto no les hace menos importantes, ni resta valor a su trabajo, tan difícil y que requiere tanto esfuerzo y valor. ¿Y porque entonces se espera que los psicólogos seamos siempre voluntarios? ¿Vale menos nuestro trabajo, o es somo seres etéreos que vivimos del aire?

Hace poco, puse en las redes un anuncio de terapia on line a un precio muy reducido, y aún alguno me llamó aprovechada. Por que claro, los propios colegios están fomentando la idea de que nos gusta tanto nuestro trabajo que no debemos cobrar por el. Es decir, un psicólogo debe vivir de ser no sé, panadero, por ejemplo y dedicar su tiempo libre a hacer terapia por amor al arte. Pensemos, un bombero voluntario y uno profesional ¿pueden tener la misma formación y se enfrentarán con igual profesionalidad al peligro? No, porque el voluntario no puede tener el tiempo y la dedicación a entrenarse y formarse si tiene que vivir de otra cosa.

Un psicólogo sanitario, necesita como mínimo, mínimo cuatro años de carrera y dos de master. No te digo nada si es PIR. Esto supone una inversión de tiempo, esfuerzo y dinero considerable, ningún máster que se precie vale menos de 4000 euros. ¿Y luego qué? Muchos, bien por el deseo genuino de ayudar, bien para poder hacer prácticas, se ofrecen a trabajar gratis en alguna asociación. Yo también caí en esta trampa, lo confieso. Trabajé asistiendo enfermos de fibromialgia, dedicando mi tiempo y esfuerzo a formarme. Estuve un año o así, y un día organizaron un congreso nacional con el patrocinio de un banco. En estos casos, suele pasar que los ponentes no cobran, o al menos a mi no me pagó nadie. Y me vi en la circunstancia de que tenia que dar una charla en la Facultad de medicina, con la sala llena y no tenia nada que ponerme. Hace años, no había Primark ni Vinted, ni Aliexpress, y un traje chaqueta de Zara valía más de lo que podía pagar. Me vi en la humillación de ser la peor vestida de la sala y aunque nadie dijo nada, por supuesto, yo me sentí profundamente incómoda. Esto me hizo reflexionar que así no podía seguir. Porque yo trabajaba de voluntaria, sin contrato, sin SS, porque ser autónoma tampoco me lo podía permitir, y cobrando miserablemente. Claro, me trataban muy bien y me tenían mucha consideración y aprecio, hasta el día aquel que les planteé que mi trabajo tenia un valor y no lo estaban pagando. En cuanto quise cobrar un precio razonable, me convertí de la noche a la mañana en una mala persona y me retiraron la palabra. Por aquel entonces, en consulta también cobraba un precio reducido, para poder atender gente humilde, pero luego me encontraba que esta misma gente humilde se iba de vacaciones y yo no podía salir de casa. Hubo quien me dijo que prefería ir a otro psicólogo, que tenía más prestigio, un despacho más bonito y cobraba el triple, pero eso lo le hacía mejor terapeuta que yo.

Desde hace unos años, me dedico a la Psicología Jurídica, que tiene fama de estar bien pagada. No es cierto, porque si divides el tiempo que dedicas a un informe y el precio que cobras, acabas por llorar. Raro es el cliente que no me pide una rebaja del precio, muchos ni me pagan y les tengo que andar persiguiendo por la vida judicial. Gente a la que he hecho en favor de rebajar alguna actuación o pagar a miles de plazos, luego tengo que perseguirles par cobrar y encima me llaman maleducada. Lo curioso del caso, es que muchos de los que me regatean 200 euros, pagan 4000, o 5000 al abogado de turno sin rechistar, porque lo vale, porque es el mejor, porque los abogados ya se sabe…..Más de un abogado ha ganado el caso con mi informe, cobrando diez veces más que yo.

Aún no me he vuelto del todo cínica, aún trabajo casi gratis alguna vez, sobre todo cuando es una madre sola con hijos que tiene que fregar suelos para tirar pa’lante y se encuentra con que su ex ha toquetado a la niña o maltrata al niño, como la maltrató a ella cuando estaban juntos. Lo único que les pido es una reseña positiva en alguna página de Internet, cosa que luego, casi nunca hacen, pero en fin, la conciencia me lo pide.

Muchos pensarán que nos estamos haciendo de oro con esto del confinamiento. Nada más lejos de la realidad. La gente no paga por una consulta on-line ni aunque la maten, y menos cuando pueden consultar gratis en algún tf de las administraciones. Muchos de los compañeros, alquilan despachos por horas, trampean como pueden la Seguridad Social y malviven de trabajillos puntuales aquí y allí. Y encima muchos pacientes piden cita, pero luego no vienen a la consulta, y así pierdes tiempo y dinero. Muy pocos pueden vivir plenamente de su profesión cobrando un sueldo decente. En estos días se nos consulta mucho lo que puede estar sufriendo la gente, pero probablemente el profesional que contesta a la pregunta, como autónomo que es, se encuentre en la misma situación económicamente angustiosa de los que se supone que tiene que ayudar e incluso más.

Por todo esto, a los compañeros, sobre todo a los que sois más o menos novatos, os pido que reflexionéis antes de ofrecer vuestro tiempo y dinero de manera altruista, porque muchas veces ni agradecido, ni pagado. Si trabajas gratis para gente que sí te puede pagar, aunque sea menos, aunque sea a plazos, te perjudicas a ti mismo y perjudicas a los compañeros porque:

  • Desprestigias la profesión, lo que no cuesta, no se valora.
  • Le haces la competencia desleal a los compañeros que pagan impuestos y despachos.
  • Y si acostumbras a la gente a que tu trabajo no tiene valor, ten por seguro que nunca podrás vivir de tus estudios.

Ser bueno, no es lo mismo que ser tonto. Y hacer un trabajo admirable, no significa hacerlo gratis, seamos profesionales, por favor.

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