La crianza natural y su consideración judicial.

La crianza natural, o crianza con apego, es un nuevo modelo de cuidar y educar a los más pequeños, de la casa basado en los principios de la Teoría del Apego. Popularizado en España por los libros de Dr. Carlos Gonzalez, pediatra, sigue los pasos dados en los años ochenta por el Dr. Sears que formulaba un paradigma de cuidado infantil basado en ocho puntos básicos:

1-Preparación al embarazo y piel con piel al nacer.

2-Lactancia.

3-Colecho.

4-Porteo.

5- Interpretar el llanto.

6-Ser flexible en los hábitos.

7-Juntos mamá y papá. Involucración del padre.

El problema viene, en los divorcios conflictivos. Si ambos padres están de acuerdo en seguir los mismos principios de crianza, y son capaces de organizarse para manternerlos, perfecto. Pero no suele ser el caso habitual. Tengamos en cuenta que si una pareja se separa en los primeros años de vida del niño, quiere decir que no han sido capaces de superar sus diferencias y seguir una pauta común. Sobre todo es habitual en aquellos casos donde hay violencia psicológica, que al nacer el bebé, uno de los dos padres toma conciencia de que así no puede continuar y se produce la ruptura. El caso más frecuente es en aquellas parejas donde hay violencia de género solapada o explicita, pero no es el único ejemplo posible. A veces es el hombre quien ya no soporta los problemas de celos o el chantaje de emocional. En estas situaciones tan problemáticas, resulta sumamente difícil compaginar los principios de crianza natural con la realidad de los hechos.

Si ambos padres son competentes en la tarea y buenos padres, el consejo general sería una custodia materna, con visitas cortas lo más frecuentes posible para el padre, como así lo recomiendan los miembros del Equipo Técnico Psicológico del Juzgado en su APP, “EATAF orienta”, destinada a los juzgdos de Cataluña. Ahora bien ¿están de verdad ambos padres igualmente preparados? ¿Qué pasa si sus estilos educativos son muy distintos? ¿y si hay violencia de género solapada?

Desde el punto de vista judicial, la Teoría del Apego resulta completamente desconocida y no se tiene apenas en cuenta. Prácticas como la lactancia prolongada o el colecho tienen muy mal predicamento, y son vistas normalmente por los jueces como una estratagema de las madres para alejar el bebé del padre. Se asimila a madres posesivas y acaparadoras que vuelcan sus conflictos emocionales con los bebés. Es la herencia cultural que arrastramos desde hace un par de siglos, donde han sido los propios médicos y psicológos quienes han alertado en contra del cariño materno.

Cuando un padre pide custodia compartida para un bebé, se considera como un buen padre que quiere cumplir con sus obligaciones paternas, sin tener en cuenta que el reparto de tiempo equitativo no es saludable en el caso de bebés de menos de un año, cuando el apego no se ha consolidado. Lamentablemente, hay un número considerable de peticiones que buscan simplemente dañar a la madre. En otros casos, es la abuela materna quien lucha por el bebé a través del padre. La buena noticia es que cada vez más padres sienten un genuino deseo de ser buenos padres y participar en la crianza del bebé al mismo nivel que la madre. Puede ocurrir también que la madre no sea competente en la tarea, por muchas circunstancias, ya que esto del “instinto maternal”, es un cuento chino. En este caso, hay que decir que el padre tiene muy difícil conseguir la custodia.

La lactancia no debería ser utilizada como un arma arrojadiza entre los padres, ni de la madre para quitarle visitas al padre, ni del padre para asegurar que está loca. La lactancia es un derecho del bebé y prolongarla el mayor tiempo posible es uno de los pocos principios de crianza que han sido demostrados con pruebas por la ciencia. La ONS recomienda que prolongue como mínimo dos años, ¡cómo mínimo, no como máximo!. Sin embargo, dar el pecho no es incompatible con que el niño pase tiempo con su padre, ni se debería eliminar para que el bebé tenga pernoctas paternas. Los niños son adaptables, y pronto aprenden que con mamá hay tetuka y con papá pues no, y tan contentos. Para mí, un padre que exige a la madre acabar con el pecho, o es un mal padre, o está mal informado, pero tampoco debemos dar a la leche materna propiedades mágicas, ni milagrosas. Yo he visto aportar como prueba en un juicio el video de un bebé de dos años comiendo macarrones, para decir que no necesitaba para nada el pecho materno. También he visto informes pediátricos donde se aconsejaba acabar con las tomas nocturnas. Son malas prácticas con las que es muy difícil razonar, pero esperemos que poco a poco se vaya imponiendo la vuelta a la lactancia prolongada.

Sobre el colecho, por mucho que yo sea una ferrea partidaria, y yo misma lo practico con mi hijo, debo decir que el niño sano y con dos padres que le quieren y le cuidan, puede tolerar perfectamente el dormir solo en una casa y acompañado en otra. Todo depende de la edad y de la situación de cada familia. A partir de los dos años, yo aconsejaría ni mencionarlo en la demanda, porque puede ser contraproducente.

Es un problema espinoso el tema de la crianza en los juzgados, y casa caso es distinto, por lo cual se necesita un análisis pormenorizado, con razones sólidas y de base científica, como se puede aportar a través del informe psicológico.

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