Mamá y papá se separan (II)

Pautas para mantener a los niños pequeños al margen del conflicto.

Lo más triste, es ver muchas parejas que al separarse, utilizan a los hijos como arma arrojadiza del uno contra el otro. Es comprensible que la mayoría de padres, no puedan desligar su rol paterno, de su vivencia en pareja con el otro progenitor. Dicho de otra manera, si tenemos cuentas pendientes con el otro padre, resulta muy difícil no intentar poner a los hijos “de nuestro lado”. Nuestra imagen negativa de la ex-pareja,nos hace buscar aquellos detalles que le convierten en un mal padre, y es complicado pensar que una persona que nos hizo daño, o a la que ya no queremos, pueda ser un padre perfectamente competente. De manera involuntaria, tendemos a buscar aquellos detalles que confirman que no sabe educar a nuestros hijos.

Desde la pensión de alimentos, hasta la elección de colegio, ponerse de acuerdo con la otra parte, parece tarea imposible, raras son las parejas de tras una separación, son capaces de sentarse y dialogar tranquilamente sobre la educación de los hijos, al menos hasta que el tiempo no ha cerrado las heridas de la ruptura.

Todo este resentimiento, que puede ser muy legítimo, no debería nunca traspasarse a los niños, y mucho menos, a los de más corta edad, que deberían ser ignorantes de las causas de las desavenencias entre sus padres.

No se trata de esconder los sentimientos de dolor y de enfado delante de nuestros hijos, cosa que tampoco les haría ningún bien, sino de no volcar sobre ellos una carga que no les corresponde.

Esto es lo que debes procurar evitar:

  • Nunca hablar mal del otro progenitor, para el niño es su madre o su padre, y su cariño es incondicional y por tanto, las razones de tu enfado para él no son válidas y puede llegar a sentirse culpable de querer al otro progenitor.
  • No le hagas ver las cosas que el otro hace mal. Puede que no estés de acuerdo en que le de tantos chuches, eso, deberías hablarlo con él o ella, pero no intentar que el niño se de cuenta de que está mejor contigo, porque eso no sucederá nunca.
  • No quejarse continuamente de nuestra situación. Es cierto que de manera instintiva, los niños siempre siempre se pondrán de parte del progenitor que perciban “más débil”, pero esto les pasa factura en su desarrollo afectivo.
  • No agobiar al niño con preguntas sobre lo que hizo cuando estaba con el otro padre, porque rápidamente se cerrará en banda y no querrá contarnos nada o mentirá para decirnos lo que cree que queremos oír.
  • No utilizar los momentos de entrega y recogida del menor para “cantarle ls cuarenta”, al otro. Se trata de evitar las discusiones violentas delante del niño a toda costa.

Y estas son algunas normas sencillas que evitaran muchos problemas:

  • Ser tolerante con todo aquello que no nos gusta de nuestra ex-pareja, es decir, piensa seriamente si una discusión, si una denuncia valen la pena, si es tan grave como parece o es tu enfado el que te lleva a verlo como algo intolerable. A veces, hay que transigir con aquello que no estamos de acuerdo, siempre que sean cosas de poca importancia, para evitar discusiones largas e infructuosas que solo perjudican al niño. Recuerdo con dolor unos padres que casi llegaron a las manos por el vestido de comunión de su hija.
  • Ser muy puntual en las horas de entrega y recogida. Los juzgados están llenos de denuncias por este tema. Puede parecer de poca importancia llegar sin avisar a recoger al niño o traerlo unas horas tarde, pero es uno de los puntos de rozamiento más comunes y que más frustración generan a la otra parte.
  • Permitir y fomentar que el niño hable por teléfono o Internet con el otro padre cuando nos toca tenerlo. El contacto frecuente y espontaneo con ambos padres, tranquiliza a los niños y les permite superar la separación con más facilidad.
  • Procura un tiempo y un espacio neutrales para hablar con tu ex sobre tu hijo y céntrate en el tema, no permitas que la conversacón derive hacia asuntos que no tienen nada que ver, y sobre todo, que versan sobre el pasado en común.
  • Pacta unas normas educativas básicas, (horarios, propinas, ver tele, jugar..etc) con la otra parte y cúmplelas, porque la coherencia educativa es un pilar básico para la salud mental de tu hijo.
  • Por muy bien que te lleves con tu ex-pareja, mantén cierta distancia, evita situaciones potencialmente conflictivas, como dejarle las llaves de casa.

Si tu ex y tu sois de los afortunados que pueden mantener una cierta amistad después de la separación, o al menos un entente cordial, felicidades, esto es lo deseable, pero si no es así, si entre vosotros no hay y no puede haber un entendimiento, al menos, que haya paz, una distancia fría es mejor que discusiones constantes, mantén la calma y recuerda, que pasara lo que pasara entre vosotros, al menos, hicisteis algo juntos tan hermoso como un niño y este es un vínculo que os unirá para toda la vida.

Para saber más de este tema:

Cómo ayudar a los niños a superar el divorcio. E. Benedek, C. Brown y A. Pérez.

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