Son muy raras aquellas parejas que llegan a esta decisión de mutuo acuerdo, sin resentimientos y manteniendo una comunicación fluida, abierta y madura. Lo más frecuente es que arrastren un largo historial de enfrentamientos, conflictos no resueltos, resentimiento y amargura. Si la pareja se ve incapaz de llegar a un acuerdo de cuidado parental, la única alternativa pasa por los tribunales. Este es un camino largo, emocionalmente agotador y económicamente ruinoso, que deriva con demasiada frecuencia, hacia una verdadera guerra, llena de mezquindades, denuncias, contradenuncias y odio. Entonces el objetivo ya no es el bienestar de los menores, sino ganarle al otro, demostrar quien tiene el poder y hacerle pagar todas las afrentas sufridas. Y mientras tanto, los niños, sufren un conflicto de lealtades entre ambos padres, pone en peligro su equilibrio emocional.

No tiene que ser así, en este y otros artículos, iremos dando pautas básicas sobre como afrontar la separación y el divorcio, de la manera menos traumática posible para los niños.

Como decirle a un niño pequeño que sus padres se separan.

Un error muy frecuente que comenten los padres, es intentar evitar decirles nada a los niños con argumentos del tipo: “papá trabaja fuera”, “está malito y no puede ir a recogerte al cole” y similares. La intención es buena, pero el resultado, nefasto, porque los niños perciben que algo va mal, notan la preocupación y el nerviosismo de los adultos, y al no tener una explicación clara y coherente, se asustan y pueden llegar a sus propias conclusiones, totalmente distorsionadas, por ejemplo, que sus padres no les quieren, o que se separan por su culpa, por portarse mal. Los niños tienen un radar emocional muy efectivo, y muy probablemente, ya antes de la separación, se hayan dado cuenta de que algo va mal. Ni que decir tiene, que muchos de ellos ya han escuchado gritos, discusiones y han visto malas caras, mucho antes de llegar a la decisión de la pareja de separarse. Los adultos, además, tenemos la mala costumbre de hablar delante de los niños, como si estos no existieran, y si bien no pueden comprender bien lo que decimos, captan perfectamente el tono con el cual hablamos. De modo y manera que la primera regla será ser claro y franco con ellos, pero con una explicación sencilla, adaptada a lo que pueden comprender y que les aporte tranquilidad.

Lo ideal sería que ambos miembros de la pareja, se reunieran con el niño y le explicaran que papá y mamá ya no van a vivir juntos, pero que no va dejar de ver a ninguno de los dos. Es fácil que en niño ya tenga a su alrededor ejemplos que le resulten de ayuda, otros compañeros en su mismo caso. Se le puede contar en forma de cuento: mamá oso y papá oso, ya no quieren estar juntos porque no se llevan bien, pero el osito pequeño siempre va estar con los dos. Probablemente la reacción del niño, sea o bien de incredulidad, o bien de total incompresión, tardará un tiempo en asimilar que sus padres definitivamente no van a volver a juntarse y pasará un periodo de adaptación que puede ser problemático. Por esta razón, es básico que el niño tenga en todo momento la seguridad de que cuenta con el cariño y la presencia incondicional de ambos padres. De esta manera, la transición será muy rápida, ya que su capacidad de adaptación es superior a la de los adultos. En los días siguientes, la idea de la separación debe reforzarse, con la repetición del relato, dibujos y juegos.

Es imprescindible que el niño sepa donde van a vivir sus padres, que vea la casa nueva, si la hay, que conozca a la nueva familia, si existe, Que con la mayor celeridad posible, se establezcan las rutinas del régimen de visitas y sean lo más estables posible y que de ninguna manera pierda el contacto con con la familia extensa del otro progenitor (abuelos, primos, etc) Ni que decir tiene,que una separación larga con uno de los miembros de la pareja, en estos momentos es una pérdida irreparable.

Es absolutamente esencial, mantener los conflictos de los adultos fuera del alcance de los niños, no darle explicaciones de lo que ha pasado entre los miembros de la pareja, ya que ni las necesita, ni las puede asimilar.

Una vez que se le ha dado al niño una explicación clara de lo que va a ocurrir, sería deseable que la separación de los padres fuera gradual, no de un día para otro, hacer las maletas y desaparecer. Se puede comenzar,, con irse fuera a dormir, luego, poco a poco, ir recogiendo las cosas, evitando peleas y gritos. Las discusiones, siempre fuera de su vista.

Existen cuentos y libros que abordan específicamente el tema de la separación y que puedes leer con tu hijo como son:

Mis padre se separan ¿Y ahora qué? De Minou azoulai

Y también puedes consultar:

El divorcio, como explicárselo a los niños de Peter Mayle