Se nos murió el Robe y con él una parte de mi misma, de mi juventud. Me siento más vieja, más vulnerable y más consciente de que el tiempo solo avanza hacia adelante y lo pasado no tiene remedio. Yo tengo una espina clavada con este autor, nunca pude ir a un concierto. Las dos veces que lo tuve a mi mano, las dos veces, estaba muy enferma y no pude asistir. No hay arrepentimiento más doloroso como aquel de lo que pudimos hacer y no hicimos. Siempre pensé que el cantante aún era joven y habría tiempo, pero el tiempo es precisamente lo que nos condena a los humanos. A modo de desagravio, tenía que desahogarme escribiendo y por eso en una página dedicada a la psicología forense, se abre un espacio al rock. Enlazando con lo que es mi profesión y no podía ser de otra manera, lo llevo a mi terreno y aprovecho para explicar lo que Robe nunca quiso decir. Esta es la magia de sus letras, la metáfora es acogedora y recibe con los brazos abiertos muchas interpretaciones personales que de otra manera no son posibles. Por eso las canciones que permanecen, nunca son del todo explicadas. El propio Robe lo cuenta en alguna entrevista, que las canciones, como la magia no explican sus secretos. Cuando un autor lanza sus canciones al mundo, dejan de ser solo suyas, también son mías, porque yo las he vivido, las he dotado de un significado personal y las he asociado a una vivencia particular, que no es de nadie más.

Yo conocí las canciones de Extremoduro de joven y me gustaban pero no era ni de lejos mi grupo favorito. Hasta que llegó a mis manos esa pura maravilla que es “La Ley Innata”. Curiosamente, aquellos otros grupos que me gustaban de joven, hoy ya casi no los escucho y sin embargo la lírica profunda y desgarrada de Robe se me ha metido bajo la piel. Uno de los distintivos de los viejos, es poner en relieve lo “perdida” que se encuentra la juventud.

Seguramente era ya tema de conversación de las comadres alrededor de la hoguera allá en las cavernas del paleolítico. Pues bien, estaba yo conversando con mi madre y me quejé de la música actual, de como una niña de 9 años en consulta me dijo que su canción favorita dice así:

“Te gusta en la cama como te maltrato.

Quieres que te lo meta a cada rato”

(Esclava de Bryant Myers 2015)

Le expliqué a mi madre que me parece una letra horrible, machista hasta la nausea y entonces ella me recordó: “pues tú, cantabas aquello de PUTA dando gritos”. Por un momento me paralicé de espanto, porque comparar al Robe con el Myers o con Bad Bonny es como comparar a Dios con un gitano1. No supe que contestar y en mi interior pensé: “touche”. Es cierto, Extremoduro cantaba aquello de Puta y Golfa y “Hoy te la meto hasta las orejas” y por ello se le ha tachado de misógino, machista y no sé cuantas cosas más. ¿Por qué me gustaban y me gustan esas canciones? Dejando a parte la música, la voz, la métrica y la dulzura que también pone en sus canciones, aporta algo decisivo para el discurso feminista, quizás incluso sin darse cuenta: el consentimiento.

¡Hoy te la meto de todas, todas!

¿Por qué anda sola está amapola? Hoy te la meto de mil maneras.

Y ya anda con la lengua fuera.

¡Hoy te la meto hasta las orejas!

Solito con mover las cejas.

No, no se puede decir que sean unos versos delicados y “amariconados”, no. Mira que puede llegar a ser burro cuando se pone. Nada de eufemismos, ni de pasar de puntillas. Pero la estrofa acaba con una coletilla que cambia por completo el sentido y la intención:

“Solo con que digas calor. ¡Calor!

(Hoy te la meto hasta las orejas 2002)

Para los marichulos y los listillos de: “no se puede follar sin pedir un permiso a un notario”, el Robe nos explica muy facilito lo que es el consentimiento:

“Y que me pida: más, más, dame más

Y que me pida”

(Si te vas, 2011)

“Me dice; Tío, estoy mojada, con su carita de hada.

Y ahí le doy, ay, ay, ay me voy”. (Enemigo, 1998)

“Diciendo venga, venga que me vuelvo loca”

(Puta, 2002)

Es soez, es explícito, es grosero…. pero lo que no es, es machista. No es el macho alfa imponiendo a base de genitales su superioridad, para que ella enloquezca de gozo porque su opinión le da igual, el sabe lo que ella necesita. No hay cosificación de la mujer, porque ella elige y decide. Es más bien un pobre hombre haciendo todo lo que puede y dejándose la piel para estar a la altura de lo que ella le pide, porque ella sabe lo que quiere y como lo quiere.

«Sudando, para ti, para ti, para ti». (Sol de invierno. 2004)

Una de mis canciones favoritas, es la que compuso para “El Día la Bestia”2, donde se relatan las andanzas de un diablillo, tan poca cosa, tan castizo y tan españolito de a pie, pero con tan mala leche, que recuerda al Diablo de Cojuelo de Guevara.

“Vi a la Virgen María cansada de ser virgen metida en un portal”.

(El Día de la Bestia. 1996)

El diablo, como buen diablo, nos propone una imagen sacrílega, pero donde sigue siendo ella quien elige y actúa, sin necesitar un hombre que le abra los ojos.

Robe habla de las mujeres desde el punto de vista masculino, desde su propia identidad que es lo que conoce. Es machista, como lo es el 90% de la música en general y del rock en particular. ¿Conocemos algún grupo de rock femenino con un gran número de seguidores? ¿A que no? Como mucho, mucho, y solo muy de vez en cuando una voz cantante y por supuesto los coros. Las cantautoras del pop solo triunfan exhibiendo su cuerpo, con excepciones muy excepcionales. El sexo vende, una mujer que no sea considerada sexy no alcanza la fama por su obra más que con muchísimas dificultades. El rock es masculino por definición, es una música cargada de ira y testosterona, áspera, dura y donde se puede hablar del dolor de huevos, pero no de la regla. Lo mires por donde lo mires el papel de las mujeres en la música, sobre todo en el rock, es casi siempre pasivo, sexualizado y tremendamente negativo. De modo que las fans nos conformamos con lo que hay y cantamos canciones que no nos representan más que en genérico y muchas veces ni eso. Tradicionalmente, las mujeres en la poesía y en la música tienen tres papeles bien definidos: musas, malas mujeres y objeto de felicidad si están con ellos y de infelicidad cuando se van. Parece mentira, pero un movimiento musical que se jacta de ser inconformista y reivindicativo, como es el rock, se ha mostrado altamente conservador en estas cuestiones, repitiendo patrones milenarios. En ese sentido resulta más rompedora y avanzada la copla “Tatuaje” que cantaba Concha Piquer, que el “Sí, sí” de los Ronaldos, en la cual se amenaza con violar a la calienta-braguetas de turno. Y eso solo por quedarme en el panorama nacional. Claro que sí el rock es misónigo, el reggeton ya no sé donde meterlo. La cosificación de la mujer no es ni mucho menos, patrimonio del rock, el pop está plagado de letras vomitivas, y no digamos géneros musicales como las baladas, los boleros, y otros.

Pero volviendo al tema que nos atañe, como dijo una vez Bunbury: “El Robe es el Robe y tú, no.” Es difícil clasificar a un tipo que sale (salia, por mucho que me duela) a cantar las canciones más desgarradas del panorama español, con faldas de flores y camisas de mariposas. A mi me ha tocado el corazón, aunque sea mujer y muchas de sus letras describen perfectamente mis sentimientos, así que algo bueno tendrá cuando consigue conmovernos a todos y todas. Inevitablemente tengo que volver a lo de “Puta” y “Golfa” por mucho que se haya hablado de ello en todas partes. Ojo, porque en la canción “Puta”, el verso en concreto es:

«Me subo a lo más alto de la locura,

encuentro a mi princesa hablando con la luna,

echándose carreras a ver quien es más …..puta».

(Puta, 2002)

Yo lo interpreto como que el hablante se encuentra en un estado de locura, y de celos y lo que dice no es real, sino imaginado. Y de todas maneras, para el Robe, ser puta no tiene nada de malo, más bien lo contrario, como las drogas, son necesarias para aguantar la vida.

«Voy a rasparme a ver si prendo.

Y recorrer de puta a puta la ciudad.

Quemando todos tus recuerdos».

(Quemando todos tus recuerdos, 1991)

«Arrancada, pobre flor.

Solo buscaba algo mejor.

Desgarrada, sin amor.

Nunca vendió su corazón».

(Ni Principes, ni princesas 1991)

En cuanto a “Golfa”, no tengo claro que no se refiera a su propia polla, a saber:

«Porque no sale sola,

porque no le da la gana,

dice que si no se droga,

dice que no siente nada»

(Golfa 1998)

En cualquier caso, en esta canción, “Golfa”, se usa en el mismo sentido que tiene “Zorra” para Nebulossa (sí la de Eurovision3) . Es una mujer independiente y libre que hace con su sexualidad lo que quiere, para alegría del autor. Son las dos únicas veces en todo su repertorio donde refiere “insultos” hacia la mujer, que en realidad, no lo son, ni mucho menos. A su manera malsonante y arisca, son halagos y por entenderlo así, yo lo cantaba en voz en grito, provocadora. En el resto de canciones, las mujeres, en concreto SU mujer (la amapola) es un ser superior, más fuerte, más segura de sí misma y más digna de admiración.

“Ella era la reina de los cielos,

yo era un miserable ratón”.

(Sol de invierno 2004)

“Para otra vez, recuerdame que vuelva a hablar,

si acaso ves que me paso tres pueblos o más».

(Su culo es miel. 1998)

La mujer representa la responsabilidad, el hogar, la rutina y por ello una cárcel de la que debe escapar, pero también un puerto seguro al que volver y un ancla a la vida entre tanto caos. El sexo en su imaginario, es una fuerza vital, es felicidad, sol, redención y una razón por la que vale la pena vivir.

“Y es que me siento extranjero,

fuera de tus agujeros”.

(Tercer movimiento: lo de dentro. 2008)

Ahora que Robe nos ha dejado, todo el mundo ensalza sus virtudes y lo tiene por lo que era: un poeta. Pero idealizarlo nos aleja del hombre y nos acerca al mito. Robe no era perfecto, ni mucho menos un santo y aunque ahora se olviden polémicas pasadas, toca revindicar también sus errores. No puedo evitar meterme donde no me llaman y recordar que tras este gran hombre, había una gran mujer: Bibiana Vázquez, Vivi, Bribriblibli. Creo firmemente que si no hubiera sido por VIVI, Robe se habría muerto de sobredosis en alguna callejuela en “los años de perro” y creo que el lo sabe también y lo trasmite en sus canciones de mil maneras. Vivi tuvo la fortaleza para darle una patada cuando se lo mereció y para acogerle de nuevo cuando de verdad vio que se esforzaba en redimirse. Creo que ahí hay una historia trascendente que si hubieran querido contarla, habría hecho más por la lucha contra la violencia de género que el propio ministerio de igualdad, porque mientras el genio buscaba la gloria, alguien tenia que llevar los niños al colegio y poner la comida en la mesa. Habría sido épico que le hubieran encargado al Robe una canción sobre malos tratos a una mujer, no sé que habría salido de ahí pero seguro que no habría dejado indiferente a nadie.

Tatuaje que el Robe tenía en el pecho, plasmado en la contraportada del disco: “Agila”. Según una versión que rueda por Internet, la ballena grande representa su mujer, las dos pequeñas sus hijos, el sol es el mismo y las nubes, la separación que sufrieron. Imposible confirmar si es cierto, pero yo me lo creo.

Mi teoría es que casi todo su cancionero, desde a se basa en la misma historia. El es un hombre perdido, triste, que le pesa la vida, y para soportarla necesita “drogas y amor”. Su vida es caos, descontrol y si no fuera porque ella le salva, sería un desastre. Por ello le da las gracias y le pide perdón, reconociendo que la necesita y que no la valora lo bastante. Pero a pesar de ello, la rutina le vence y vuelve a lo mismo, harto de reproches y de discursos sobre que debe cambiar porque ella limita su creatividad y sus alas. Es una historia repetida una y mil veces, el discurso del borracho que vuelve a casa y al día siguiente le explica a su mujer lo buena que es por aguantarle, lo mucho que lo siente y que no habrá próxima vez. Que no le deje porque se muere, o se suicida, pero a la noche siguiente vuelve a las andadas. Al menos, esta interpretación pausible que encaja muy bien en sus letras. Es en definitiva el ciclo de la violencia, representado de forma bella, poética y certera, por un hombre que en su vida privada ha tenido la suerte de encontrar una segunda oportunidad y la sabiduría de aprovecharla. Robe y Vivi han sido pareja media vida, y han tenido dos hijos y quiero creer que fueron felices, llevando una vida mucho más hogareña y ordenada de lo que quieren aparentar, al menos en su madurez.

Desde los reproches por no venir a casa, o venir colocado, se entiende muy bien una de las canciones que más ha dado que hablar: “So payaso”.

Hago casas de cartón,

ayer bebí hasta jurar

pero hoy no me levanta ni Dios.

A ver que me dice despúes:

So payaso

y me tiemblan los pies,

a su lado”.

(So payaso 1996)

Y Recordemos que la canción “Bribriblibli”, está dedicada directamente a ella, a Vivi, ya que según sus propias palabras, es así como pronuncia su nombre cuando está borracho.

Me acuerdo de ti,

me cago en tus muertos.

No puedo dormir,

me sueño que has vuelto”

(Bribriblibli: En el más sucio rincón de mi negro corazón 1993)

Por no alargarme más, en la siguiente entrada analizaré mi canción favorita de Extremoduro, gusto compartido con muchos de sus fans: «Si te vas». Y elijo esta canción por ser para mí lo más bonito que he oído dedicarle a una mujer en toda la historia de la música española. 

 

1Es una referencia a la entrevista de Robe para “El Mundo” https://www.elmundo.es/cultura/musica/2018/10/25/5bd0c26f46163fde1f8b45fa.html

2Mi película española favorita. La canción no salió en la banda sonora pero sí en el cd recopilatorio.

3La comparación es del propio Robe. https://www.huffingtonpost.es/virales/preguntan-robe-cree-hay-libertad-espana-suelta-frase-enmarcar.html

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